NARRATIVA

Mito (Luis Gustavo Campos Mauricio)
En un mundo lleno de dioses donde abundaba el aburrimiento  Zeus se dio cuenta que hacía falta. Pasaron siglos tras siglos hasta que decidió que debía crear algo, pensó que debía tener ciertas cualidades como: ser pequeño, frágil, tierno, con la capacidad de pensar, y desarrollarse además con la única cualidad que solo los dioses poseían la cual era crear un nuevo ser cada vez mejor.
Cuando Zeus tuvo la idea bien organizada comenzó a trabajar en su nuevo proyecto.
El primer día tomo una flor de su jardín, para ello tomó la más bonita de su palacio, de la cual obtuvo su esencia, la cual implanto en su creación para poder tener la fragilidad, delicadeza y autenticad.
El segundo día tomo una armadura de ares de la cual obtuvo la valentía y la sabiduría de afrontar sus errores.
Para el tercer día fue a la biblioteca de Apolo y tomó uno de los mejores libros de los cuales tomó cultura, arte y la mejor manera de expresar sus sentimientos.
El cuarto día pensó en tomar una copa de los mejores vinos tintos de los cuales obtuvo  la convivencia y la libertad.
El quinto día contemplo al árbol más grande y frondoso de los cuales tomo  la cualidad de la vida y la capacidad de crecer y dar frutos.
Para el sexto día capturo a la paloma más hermosa que volaba por su jardín de la cual pudo brindarle a su creación la independencia.
El séptimo día pensando en que aún faltaba algo regreso a su viñedo y tomo una copa se sus mejores vinos blancos de la cual obtuvo la pureza que le brindaría a su nuevo ser.
El octavo día pensó en su mejor amigo el cual era un perro y de él decidió tomar la cualidad de ser sencillo y de ser solo aceptarlo como su amo.
El noveno día se dio a la tarea de reunir todos  elementos  y en un lago creo al nuevo ser con la capacidad de poder procrearse para que así siguiera su creación siglos tras siglos.
Pensando en la dificultad que esto llevaría decidió facilitarle las cosas a su creación así que para poder procrear a un nuevo ser se tardaría el tiempo de nueve meses.

Dimitrio y la injusticia
Elaborado por: Luis Ángel García Licona 
Dimitrio un joven de campo y muy trabajadores, se vio afectado por las fuertes lluvias que le impedían cuidar a su rebaño. El joven se encontraba muy preocupado, entonces Hermes le dijo que no se preocupará, que pronto todo volvería a la normalidad. Dimitrio espero y espero pero todo cada vez empeoraba más, por la causa del clima él no podía conseguir alimento para su ganado y este se veía afectado lo que provocaba la muerte de su rebaño en poco tiempo. Por lo que Dimitrio se vio a la necesidad de buscar una ocupación que le dejara algunas ganancias para poder sobrevivir.
Al día siguiente, su amigo Pascual llego saltando de felicidad a su casa y le dijo que había descubierto una forma fácil de extraer combustible, entonces Dimitrio se alegró  le propuso trabajar juntos extrayendo y vendiendo combustible a las personas de su pueblo.
Con el paso del tiempo, su riqueza cada vez aumentaba más y más, esto provocaba envidia de los daños e inmediatamente, se dedicaba a ese mismo trabajo.
Al poco tiempo, al haber bastantes personas trabajando en lo mismo se desato la guerra y la violencia se generaba cada vez más.

Como todo esto ya había dejado un desastre, aparece Atenea y castiga a Dimitrio y a todas aquellas personas que se dedicaban a extraer el combustible convirtiéndolos en ovejas.


Euclesio y su rebaño
Elaborado por: Juan Manuel Cid Porras
Era una colonia, ubicada en la cima de la montaña más verde de aquel pueblo, donde todos los hombres se dedicaban a la ganadería de cabezas grandes.
En lo más apartado del pueblo vivía un hombre, Euclesio, quien era despreciado por los demás ganaderos, por el simple hecho de tener un pequeño rebaño de cabras.
Lo que estos ganaderos no sabían era que Euclesio, era un hombre suertudo, pues era muy feliz con sus cabras y sus buenas obras podían ser bien recompensadas.
Mientras tanto en el olimpo, el dios Hermes, miraba lo que ocurría, como Euclesio era ofendido y avergonzado por no tener más que un pequeño rebaño de cabras, y decidió recompensarlo.
Una noche mientras Euclesio alimentaba a sus cabras, triste y frustrado por las ofensas de sus vecinos, Hermes, apareció y le dijo: ¡oh! Mi amado Euclesio, no llores más, pues por tu humildad y tus buenas obras serás acreedor de alago que nadie más podrá tener.
A la mañana siguiente cuando Euclesio despertó y se dirigió a alimentar a sus cabras se encontró a Hermes, quien postrado junto a sus cabras le tenía un obsequio.
-ten mi querido Euclesio, dijo Hermes, mientras le obsequiaba un alimento nunca antes visto, al que Hermes llamo queso. –solo tu Euclesio, solo tú con tus buenas cabras, tendrás el poder de crear el queso.

Ahora en el pueblo se escuchan las aclamaciones al señor del queso, Euclesio, su fama era muy grande, que Hermes se sintió tan contento como Euclesio, pues nadie más podía producir lo que Euclesio podía.


Fábulas
La loba y los tres cachorros


La loba, un día por la mañana, se encontraba descansando en el campo, cuando de repente escuchó a lo lejos llorar a unos perritos abandonados, así que, ella se dirigió al lugar donde ellos se encontraban y se dio cuenta de que estaban solos, por lo que los adoptó.
Pasó un largo tiempo, y la loba se encargó de educar, alimentar y cuidar a los tres cachorros, pero cuando estos crecieron desobedecían a la loba y finalmente, la abandonaron cuando ella se encontraba vieja y enferma.
Escrita por:


                                     Luis Ángel García Licona 
Chispitas y chilaquil

Había una vez un perro, que vivía con grandes lujos, llamado Chispitas que todos los días miraba por la ventana pasar al pobre perro Chilaquil, el cual sufría hambre por vivir en la calle. Chispitas en lugar de ofrecerle un poco de comida y agua se burlaba de él, engañándolo pues aparentaba darle de su comida, pero en realidad hacía que chocara con el vidrio, así pasaron varios meses hasta que la dueña de Chispita murió y él quedó en la calle. Después de varios días buscó a sus amigos para que estos le brindaran refugio, ellos se negaron a ayudarlo porque estaba sucio y mal oliente, justo cuando perdió la esperanza se encontró a Chilaquil con un pedazo enorme de carne, Chispitas solamente agachó la cabeza y siguió con su camino, de pronto escuchó que Chilaquil lo llamaba, así que Chispita regresó y juntos disfrutaron del gran pedazo de carne y desde ese día se volvieron los mejores amigos.
Escrito por:
Luis Gustavo Campos Mauricio 


El caballo y el pony
Elaborada por: Juan Manuel Cid Porras
En un viejo rancho vivía un caballo al que siempre le gustaba presumir su gran porte seguido de los halagos de todos los animales por ser el más rápido de entre todos ellos.
Un día llegó un pequeño pony al que el caballo hizo de menos por su estatura, el pony molesto por las burlas del caballo, lo reto a una carrera para demostrarle que podía ser mejor sin importar su tamaño.
La voz se corrió no solo a los oídos de los animales del rancho, sino también del pueblo, donde se conocía al caballo por su molesta forma de ser, egocéntrica y juzgona, más que por su velocidad.
El día de la carrera llegó, todo estaba listo, ambos animales se colocaron en su lugar y la carrera comenzó.

El pony animado salió a toda carrera, pero el caballo lo rebasó rápidamente y a unos cuantos metros de ganar, los animales se propusieron distraer al caballo y así lo hicieron, comenzaron a gritarle que era el mejor, que no había nadie como él, fue así como se quedó con los animales que lo aclamaban, cuando repentinamente pasó el pony y cruzó la meta, de esa manera pudo ganar, en ese momento los animales que aclamaban al caballo le hicieron saber por qué fue que había perdido.
CUENTACUENTOS
El rastro de tu sangre en la nieve
Por: Luis Ángel García Licona
Cuentacuentos "el rastro de tu sangre en la nieve"

PODCAST: LA MINIFICCIÓN

Luis Ángel García Licona







Potcast:

Creado por:
Luis Yosef Rodriguez Silverio 
Luis Gustavo Campos Mauricio 
Andrea Naidelin Villafan Gonzalez
Juan Manuel Cid Porras
Osmara Nemetzi Duran Fernandez

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